El primer hallazgo
La factura dice lo que se contrató, no lo que hace falta
La potencia contratada es una apuesta que se hace una vez y casi nunca se revisa. Se fija alto por miedo a la multa por exceso, y después la planta cambia —se va una línea, se automatiza un proceso, se corre un turno— sin que nadie vuelva a mirar el número. El resultado es un cargo fijo que se paga todos los meses por una capacidad que no se usa.
Es el hallazgo más aburrido que entregamos y suele ser el de recupero más rápido: no requiere obra, no interrumpe la producción y se resuelve con un trámite ante la distribuidora. Lo que sí requiere es tener la medición para sostener el pedido, porque sin registro la distribuidora no reduce nada.
Del otro lado, en algunas plantas encontramos lo contrario: la demanda real roza el límite contratado y nadie lo sabía hasta el mes en que llegó la penalidad. También eso aparece en la misma medición.